Significa literal ahogado, porque es simplemente ahogar una bola de helado en un shot de espresso. Este postre, de origen italiano, es una sorpresa al paladar por la combinación de ingredientes suaves con el contraste del café.

Lo probé en Baires, servido en una copa de martini. Al fondo una bola de helado de dulce de leche con un shot de espresso y otro de Licor del 43 (para mí, el mejor amigo del espresso). En otros lugares pueden servirlo con otro licor, pero yo lo recomiendo más así.
Encima de todo va una capa de espesa crema chantilly y chispas de chocolate amargo.

Este postre es orgásmico para el que quiere un equilibrio entre dulce y amargo, la consistencia evoluciona conforme el café va derritiendo el helado. Así que disfrútalo tranquilamente.

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